La meditación es una manera excelente, buena, bonita y especial de conectar con uno mismo. Aquí te cuento como comencé y como ha sido mi experiencia.

Como la mayoría de mis hábitos enfocados en el bienestar físico y mental, meditar a diario se ha convertido en una practica necesaria, que me ayuda comenzar mi día y sentir que puedo tomar un momento para conectar y dejar que los pensamientos fluyan de manera libre.

Meditar me permite liberar la mente y ser consciente de situaciones complejas o simples con una sola acción: soltando. Permitir que mis pensamientos fluyan.

Ahora bien, soy nuevo en esta practica. Puedo decir que llevo un aproximado de 4 años practicando cada día. Todo comenzó con una curiosidad que tenía por la aplicación de mi Apple Watch respirar.

Esta aplicación es sencilla. Se sirve de la vibración especial (háptica) del smartwatch para enviar pulsos que acompañarían la toma de aire, aguantar unos segundos y expulsar. Luego se repite el ciclo, y el tiempo puede variar. Además tiene una animación que también acompaña/simula a la respiración. Yo comencé haciendo 3 o 5 minutos, cada día, justo después de tomar un café.

Tomaba ese espacio para pensar de manera consciente y libre lo que estaba sintiendo. Con el tiempo, pase de 5 minutos a dedicar 10 minutos. Y finalmente durante la tarde o la noche, tomaba un minuto o dos, y usaba de nuevo la herramienta para respirar y despejar la mente.

Los beneficios que percibo al meditar son varios y los expongo a continuación:

  • El primero de ellos esta centrado en la respiración, parece una tontería pero, ¿cuantas veces en el día uno respira mal e incluso ni respira con la frecuencia que debería por estar ocupado? Practicar la meditación me recuerda de manera constante la importancia de respirar.
  • Aprendí a dejar espacio, que mi mente fluyera como quisiera. Sin restricciones y con suavidad. Simplemente que mis pensamientos camparan a su anchas por la mente.
  • La sensación de hacer una pausa, o al menos de bajar las revoluciones y comenzar el día siendo consciente de cada reto, objetivo, proyecto y definiendo una intención.
  • Y quizás la más valiosa enfocar mi atención en el presente.

Estos beneficios incidieron y me motivaron a continuar meditando, a seguir mejorando la técnica y ser más consciente de mis pensamientos conectando con ellos y sobre todo ofreciendo una verdadera importancia a lo que de verdad es relevante para mi.

La consciencia plena significa conectar con tu cuerpo y mente, sentir tus pensamientos, aceptar el momento presente y seguir adelante.

Photo by Robert Lukeman on Unsplash

Sin embargo, después de un tiempo quise ir más allá y en ese punto fue cuando leyendo en Internet encontré la meditación guiada. Este pequeño paso adicional me ayudo a descubrir un tipo de meditación aún más interesante en su forma y concepto.

Es simple, una voz, te guía y ayuda a respirar pero además de eso las sesiones están acompañas de una historia, reflexión e incluso de alguna palabra que tenga una definición y que esa definición cuente con una aplicación que puedes tomar para la cotidianidad.

La cuestión es que ahora uso una aplicación de meditación guiada y con la cual comienzo mi día, reflexiono sobre un tema mientras permito que mis pensamientos fluyan. La experiencia es increíble, especial y una manera excelente de trabajar la consciencia plena.

Y la consciencia plena significa conectar con tu cuerpo y mente, sentir tus pensamientos, aceptar el momento presente y seguir adelante. Esto ofrece un valor increíble a nivel interno y me ha ayudado a tener un mejor enfoque de lo que quiero hacer hoy.

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Mi historia anterior la puedes leer aquí.

Mentir siempre es opcional y complicado. Decir la verdad es simple.

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